Los alumnos que acuden a mis clases me han escuchado (y se han reído) más de una vez que a la hora de realizar determinados movimientos me recuerdan a estos perros de cabeza basculante que se colocaban hace unos años sobre todo en las bandejas traseras de los coches, por una incapacidad del sistema neuromuscular de estabilizar la cabeza, adoptando una posición de cabeza adelantada y extensión de la zona cervical alta (occipital, C1 y C2).
Esta situación (postura adelantada de la cabeza tan habitual en trabajos con PVDs) provoca una mecánica de movimiento defectuosa para la región cervical y va a suponer un esfuerzo importante para la musculatura suboccipital (imagen) en su labor de mantener la posición de la cabeza y puede acabar acortándose.
En la posición de cabeza adelantada el espacio suboccipital está congestionado y los músculos acortados, lo que a menudo conduce a la formación de puntos gatillo que provocan un dolor referido a la cabeza (imagen). Además puede conducir a una irritación refleja de otros músculos cervicales y mandibulares.
Os propongo varios ejercicios para mejorar la conciencia y la funcionalidad de la región suboccipital y en general todo el raquis cervical.
Recuerda que en el caso de que aparezca alguna molestia durante la ejecución del ejercicio debes detenerlo de manera inmediata.
El objetivo del siguiente ejercicio es tomar conciencia de la región suboccipital y movilizar sus tejidos. Para ello realiza pequeños movimientos de rotación (haz el gesto de decir que no mientras rotas la cabeza) y flexión cervical alta (haz el gesto de asentir mientras rotas la cabeza) dentro de una rotación más amplia y círculos concentrando y percibiendo el trabajo en la zona que queremos movilizar. Como inicio bastan 5 repeticiones por lado.
A continuación buscaras el estiramiento de los tejidos suboccipitales junto con la activación-fortalecimiento de los músculos flexores cervicales profundos (haz el gesto de sacar papada sin aplastar el balón). Como inicio bastan 5 repeticiones manteniendo la posición 5 segundos.
Por último y como ejercicio para relajar la zona trabajada vas a apoyar la región suboccipital en el rulo y rotarás la cabeza hacia los dos lados teniendo la sensación de que el rulo te va “amasando” esa zona.
Eneko Santano Morentin
Fisioterapeuta Ergoactiv


















